Para relanzar y reforzar la asociación estratégica entre la Unión Europea y sus socios de la vecindad meridional, la Comisión Europea y el alto representante han adoptado hoy una comunicación conjunta en la que se propone una nueva, innovadora y ambiciosa Agenda para el Mediterráneo.

La nueva Agenda se basa en la convicción de que, trabajando juntos y con un espíritu de cooperación, los retos comunes actuales pueden convertirse en oportunidades, en interés mutuo de la UE y de sus países vecinos meridionales. Incluye un plan económico y de inversiones específico para impulsar la recuperación socioeconómica a largo plazo de los países vecinos meridionales. Con cargo al nuevo Instrumento de Vecindad, Desarrollo y Cooperación Internacional (IVDCI) de la UE, se asignarán a su ejecución hasta 7 000 millones de euros en el período 2021-2027, lo que podría movilizar hasta 30 000 millones de euros en inversiones públicas y privadas en la región durante la próxima década. | RAPID, IP/21/426, 9.2.2021

CoverStatistics on European Neighbourhood Policy countries: South — 2020 edition

This extensive statistical book on the Southern Partnership countries covered by the European Neighbourhood Policy (ENP) covers the years 2008 to 2018 and contains tables and graphs on population, health, education, labour market, economy and finance, international trade in goods, agriculture, forestry and fishing, tourism, communications and transport, energy, and environment. A short commentary on the data and methodological notes are included. The Southern Partnership countries comprise Algeria, Egypt, Israel, Jordan, Lebanon, Libya, Morocco, Palestine*, Syria and Tunisia. [+]

Eduard Soler i Lecha, Laria Tarragona
Limitaciones auto-impuestas: ¿por qué la UE pierde relevancia en el Mediterráneo?
CIDOB. Notes Internacionals. # 68.
2013
La respuesta de la UE a los cambios en el Mediterráneo está encorsetada por los principios que han guiado su política hacia el Mediterráneo en los últimos veinte años. Frente a cambios históricos en la región, la UE sigue con una política continuista que se adapta a las necesidades de quienes la diseñan pero que no responde a las de sus destinatarios. La UE debe plantearse cómo hacer frente a las necesidades inmediatas de los países del Sur. La liberalización comercial no debe ser la única respuesta ni puede ser un fin en sí mismo. Es más, en algunos casos puede tener efectos contraproducentes. La UE se promueve como un modelo político pero ha perdido mucho de su atractivo entre los líderes y sociedades del mundo árabe debe competir con otros modelos como el turco o el saudí. La imagen de la UE podría mejorar si plantease algunos problemas como el populismo o la corrupción como desafíos compartidos con los países del Sur. Una visión regional más imaginativa y adaptada a la realidad política de la zona no tiene por qué cuestionar la pervivencia de iniciativas que tienen el Mediterráneo como especio natural de cooperación. Sin embargo, que se mantengan o se impulsen estas iniciativas no tendría por qué impedir explorar nuevas vías de diálogo. El statu quo conduce a la UE hacia la irrelevancia. Para adaptar las políticas europeas a la nueva realidad mediterránea se necesita un mandato político claro. Este debe incorporar la cohesión social en la agenda económica, combinar ambición y humildad en lo político y desarrollar una nueva visión regional más flexible. [+]

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