Estadísticas de la UE. CDE Universitat de València

CoverA decomposition of the unadjusted gender pay gap using Structure of Earnings Survey data

This publication provides information on the data source, the methodology and statistical software used by Eurostat to decompose the unadjusted gender pay gap, and the results of this decomposition. The unadjusted gender pay gap combines possible differences in pay between men and women, for ‘equal work or work of equal value’, with the impact of differences in the average characteristics of men and women in the labour market. To measure the impact of differences in the average characteristics of men and women, Eurostat has used microdata from the Structure of Earnings Survey 2014. A statistical method known as the Blinder-Oaxaca decomposition method was applied on this dataset to isolate the contribution of each observed characteristic to the unadjusted gender pay gap. Eurostat’s methodology and results should help data users and policy makers to better interpret the unadjusted gender pay gap. [+]

 

Las mujeres cobran un 16,4% menos que los hombres por hora trabajada en la Unión Europea. Los años de crisis han estrechado ligeramente la brecha salarial en la media comunitaria, que era del 17,3% en el año 2008. Pero varios países escapan a esa mejora, con Portugal, España, Letonia e Italia a la cabeza de la ampliación de las diferencias salariales entre hombres y mujeres, según los datos divulgados ayer por Eurostat, la oficina estadística europea. Aunque legalmente no se puede retribuir de modo diferente un mismo puesto, la existencia de categorías laborales, complementos y otras modalidades explican la brecha. Es precisamente el recorte de esos conceptos, más afectados durante los años de crisis, lo que explica la modesta mejora global, según los expertos.

La disparidad salarial de género refleja con nitidez los vaivenes sectoriales de la crisis en España. En 2008, el primer año de fuerte desaceleración económica, la brecha salarial se redujo porque buena parte del empleo destruido —y de salarios menguantes— se produjo en la construcción, una actividad con gran presencia masculina. El mismo fenómeno, pero mucho más acusado, se produjo en Irlanda, otro país que vivió una burbuja inmobiliaria. Pero a partir de 2008, con ajustes que se centran en el sector servicios —muy copado por las mujeres— las diferencias volvieron a crecer. (El País, 6.3.2015)

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