La Comisión Europea presenta hoy una nueva Estrategia de la UE para una Unión de la Seguridad para el período 2020-2025, centrada en ámbitos prioritarios en los que la UE puede aportar valor para ayudar a los Estados miembros a promover la seguridad de todos los habitantes de Europa. Desde la lucha contra el terrorismo y la delincuencia organizada, la prevención y la detección de las amenazas híbridas y el incremento de la resiliencia de nuestras infraestructuras críticas a la promoción de la ciberseguridad y el fomento de la investigación y la innovación, la Estrategia establece los instrumentos y las medidas que han de desarrollarse durante los próximos cinco años para garantizar la seguridad en nuestro entorno físico y digital. | RAPID, IP/20/1379, 24.7.2020

Comunicación de la Comisión Orientaciones dirigidas a los Estados miembros en relación con las inversiones extranjeras directas y la libre circulación de capitales de terceros países, así como la protección de los activos estratégicos de Europa, antes de la aplicación del Reglamento 2019/452 (Reglamento para el control de las inversiones extranjeras directas) (DOUE C 99I/01, 26.3.2020)

La Comisión Europea ha presentado hoy orientaciones destinadas a garantizar un enfoque firme en toda la UE para el control de las inversiones extranjeras en estos momentos de crisis de la salud pública y de consiguiente vulnerabilidad económica. El objetivo es preservar las empresas y los activos críticos de la UE, especialmente en ámbitos como la salud, la investigación médica, la biotecnología y las infraestructuras, que son esenciales para la seguridad y el orden público, sin por ello socavar la apertura general de la UE a la inversión extranjera.

Con arreglo a las normas vigentes de la UE, los Estados miembros están facultados para someter a control las inversiones extranjeras directas (IED) de países no pertenecientes a la UE por motivos de seguridad o de orden público. La protección de la salud pública se considera una razón imperiosa de interés general. Por consiguiente, los Estados miembros pueden imponer medidas de reducción de riesgos (como compromisos de suministro para atender necesidades vitales, tanto nacionales como de la UE) o impedir que un inversor extranjero adquiera o asuma el control de una empresa. Actualmente hay catorce Estados miembros que tienen en marcha mecanismos nacionales de control de la inversión extranjera directa. Gracias al Reglamento de la UE para el control de las inversiones extranjeras directas, vigente desde el año pasado, la UE está bien equipada para coordinar el control de las adquisiciones extranjeras realizadas en los Estados miembros. | RAPID IP/20/528, 25.3.2020

renovar el «Mecanismo Conectar Europa» con un presupuesto de 42 300 millones EUR con el fin de respaldar las inversiones en las redes de infraestructuras europeas para el transporte (30 600 millones EUR), la energía (8 700 millones EUR) y el sector digital (3 000 millones EUR).

Esto representa un incremento del 47 % en comparación con el presupuesto de 2014-2020[1], demuestra el compromiso de la UE a la hora de conseguir una Unión bien conectada e integrada, donde los ciudadanos y empresas puedan beneficiarse de la libre circulación y del mercado único. Para 2012-2027, la Comisión pretender reforzar la dimensión medioambiental del Mecanismo Conectar Europa con el objetivo de destinar el 60 % de su presupuesto a objetivos  edioambientales. Ello contribuirá a potenciar la Unión de Energía, a cumplir con los compromisos contraídos por la UE en el marco del Acuerdo de París y a consolidar el liderazgo mundial europeo en la lucha contra el cambio climático. (RAPID, IP/18/4029, 6.6.2018)

La Comisión Europea ha adoptado hoy una nueva estrategia destinada a fomentar la utilización de infraestructuras verdes y garantizar que la valorización de los procesos naturales forme parte de la ordenación territorial de manera sistemática. Las infraestructuras verdes son una herramienta de eficacia probada que utiliza la naturaleza para generar ventajas ecológicas, económicas y sociales. Así, por ejemplo, en lugar de implantar infraestructuras de protección contra las inundaciones, una infraestructura verde permitiría utilizar humedales naturales para absorber el exceso de agua en caso de fuertes precipitaciones.
Las infraestructuras verdes resultan a menudo más baratas y sostenibles que las soluciones alternativas que ofrece la ingeniería civil convencional. Por ejemplo, la incorporación de parques ricos en biodiversidad, de espacios verdes y de corredores de aire fresco puede mitigar los efectos negativos de las olas de calor en verano. Además de beneficios para la salud y el medio ambiente, las infraestructuras verdes también aportan numerosas ventajas sociales, tales como la creación de puestos de trabajo, y convierten a las ciudades en lugares más atractivos para vivir y trabajar. También permiten el desarrollo de la vida silvestre, incluso en zonas urbanas. (RAPID, IP/13/404, 6.5.2013)

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