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Claves de una acción institucional europea ante la emergencia climática, por Sofia Llàcer Esparza | Revista Mètode, 20.12.2019

Viernes, 20 Diciembre 2019 09:38

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La jornada titulada «Los Estados Generales de Europa» tuvo lugar en el Colegio Mayor Doctor Peset de Valencia, concretamente en la Sala de la Muralla, donde estudiantes universitarios, activistas e interesados en política medioambiental compartían espacio para comprender cuáles son las propuestas de la Unión Europea ante la inminente crisis climática. Tras la presentación de Amparo Pérez Carbonell, directora del Servicio de Extensión Universitaria, la eurodiputada Rodríguez-Piñero inauguró el acto presentando un dato: «Este año hemos alcanzado el récord en la concentración de CO2 en los últimos tres millones de años».

A pesar de la alarmante concentración de CO2 en términos globales, la eurodiputada expuso los avances de la Unión Europea en materia de emisiones gracias a la sustitución del carbón por energías renovables y argumentó que el desarrollo económico verde es posible: «La economía europea consume menos energía y de forma más eficiente», a lo que añadió: «Somos capaces de crecer y al mismo tiempo reducir las emisiones a la atmósfera, las hemos reducido en un 23 %». A pesar del progreso en materia de emisiones, Rodríguez-Piñero expuso que las ambiciones de la UE apuntan más alto y la Comisión Europea ya ha presentado el Pacto Verde Europeo, cuyo objetivo principal es convertir a Europa en el primer continente climáticamente neutro.

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De izquierda a derecha, Inmaculada Rodríguez-Piñero, David Hammerstein, Cristóbal Suria, Amparo Pérez y Alfonso Moreira, tras acabar la primera conferència centrada en la lucha contra el cambio climático en Europa. / Foto: Miguel Lorenzo

Los dos ejes centrales del Pacto Verde por la neutralidad climática son reducir las emisiones europeas al 50% y revisar el régimen de comercio de derechos de emisión. Es decir, que aquellos productos que entren en Europa y no cumplan con las condiciones de exigencia ecológica deberán pagar la diferencia para favorecer una competencia más justa con las empresas que sí se ciñen a los objetivos marcados. Según la eurodiputada, el cambio debe ser un compromiso global ya que «la atmósfera no está compartimentada, no conoce de banderas». Y es que para reducir sensiblemente las emisiones y paralizar el calentamiento del planeta se necesita la colaboración de los países que más contaminan con su producción, China y Estados Unidos: «Europa sola no va a combatir el cambio climático, globalmente no podemos sustituir a EUA o China. Lo que sí podemos hacer es liderar el cambio».

Durante el coloquio con los asistentes, hubo intervenciones que reclamaban prestar más atención a la industria cárnica en el Pacto Verde debido a la enorme cantidad de recursos que se invierten en este sector. También se escucharon voces que denunciaban la contradicción de la élite política valenciana en temas de sostenibilidad y agricultura con planes como la ampliación de la V-21 y, a su vez, se solicitaron medidas para combatir la desafección de la sociedad española con la Unión Europa: «Ayudadnos, no estéis tan lejos», reclamó uno de l0s participantes de la jornada.

La mirada crítica de los verdes

Una visión bastante diferente fue la ofrecida por David Hammerstein, sociólogo y activista ecologista que fue diputado en el Parlamento Europeo por el grupo Los Verdes entre el 2004 y 2009. Este comenzó la última conferencia con una cita de la activista Greta Thunberg: «La política que nos hace falta hoy no existe». Su ponencia centrada en tumbar «grandes mitos en lucha contra el cambio climático» giró en torno a un eje central: el crecimiento verde defendido por la Unión Europea no es posible. «El Pacto Verde se basa en el consumo y la globalización, poco compatibles con reducir la huella de la Tierra», afirmó Hammerstein. Según el sociólogo, un modelo basado en la economía expansionista y el consumo excesivo no puede liderar el cambio. «Evitar la crisis climática y ecológica, y al mismo tiempo ampliar autovías, asfaltar la huerta, dejar morir la Albufera, ampliar el puerto para doblar el número de cruceros, buques y camiones o levantar nuevas urbanizaciones para una población que no existe», afirmó con contundencia.

El sociólogo calificó de «fraude» la contabilización de las emisiones por parte de UE «porque no cuenta la mayoría de las emisiones». Argumentó que en una economía globalizada en la que se importan y exportan productos de todo el mundo carece de sentido una contabilización nacional: «Nos interesan los datos globales de CO2, porque son los que afectan al planeta». Además, denunció los peligros del «solucionismo tecnológico» que promueve la idea de que una mayor eficiencia tecnológica puede ser la solución ante la crisis climática, ya que posibilita incrementar la producción emitiendo menos gases contaminantes: «Todo lo contrario, cuanto más eficientes nos hacemos, más barato es producir y más compramos».

En su opinión eficiencia no es la palabra que definirá el cambio; para él, menos resume las claves de la sostenibilidad: «El sistema dice que podemos hacer más con menos, y lo hacen, pero en términos relativos. La carga que sufre la Tierra es que cada vez más». El activista defendió que esta eficiencia tecnológica, sin una moderación del consumo, conduce a un gasto exponencial de los recursos que ofrece la Tierra y señaló que el «extraccionismo es el origen de todo lo malo en el medioambiente».

Tanto Rodríguez-Piñedo como Hammerstein apelaron al papel fundamental que representan los ciudadanos en la lucha contra el cambio climático con la modificación de sus hábitos de consumo. Unos cambios que pasarán necesariamente por una sociedad comunitaria y compartida, en la que soluciones medioambientales como el transporte colectivo, la reutilización de recursos y la decisión de compra de los individuos podrán virar el destino del planeta.

© Mètode 2019

 

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