Publicado en El aire de la ciudad

Sin pudor

Martes, 13 Abril 2010 11:23 Escrito por  Josep Sorribes

 

Para recordarnos tantas y tan obvias virtudes acaban de desplegar en la ciudad un cartel/Decaux que no desmerece: "Esta ciudad es de otro mundo" (sic) en el que el perfil calatraviano se combina con un azul e infinito Mare Nostrum. Gente sin vergüenza y sin pudor que hieren el sentido común y la inteligencia y pretenden enrasar la aculturación y el pensamiento vacío a su propio nivel pleistocénico. A uno (a un servidor sin ir más lejos) le puede gustar su ciudad e incluso la puede estimar aun a costa de sufrir los efectos de la barbarie cultural y la cotización al alza del cinismo.

Puede incluso aceptar la necesidad de transmitir una cierta anticipación optimista del futuro, pero todo tiene un límite y aunque estar en el mapa (egregia obsesión de la alcaldesa) no es malo per se, habría que añadir el "según y cómo" porque no está tan claro que sea bueno que hablen de uno aunque sea para mal. Lamentablemente, llevamos ya una temporadita saliendo con frecuencia en la primera página nacional, y no para bien. Los abusos urbanísticos de años atrás, la destrucción de nuestras costas, la Educación para la Ciudadanía en inglés, la bacanal de Gürtel aunque los 50.000 folios "no digan nada nuevo" y, last but not least, el conflicto in crescendo de El Cabanyal. Lo que es increíble es que se utilice la Gran Vía madrileña como argumento para proseguir la innecesaria y estúpida prolongación de Blasco Ibáñez "pese a quien pese" y que hayamos visto imágenes de la actuación policial que nos retrotraen al vergonzoso desalojo de La Punta que el vídeo A tornallom testifica y recuerda. Puestos a manipular la historia y a ignorar los contextos culturales de cada momento, podríamos llevar la avenida del Oeste hasta el puente de San José, prolongar la calle de la Paz y enlazarla con la del Mercado (Santa Catalina se trasplanta y ya está), desecar y urbanizar la insalubre Albufera o recuperar el Cardu y Decumanus de nuestros fundadores los romanos. La prepotencia y la incultura siempre han sido los ingredientes básicos de los cócteles explosivos.

La ciudad, nuestra ciudad es, pese a quien pese y tenga los votos que tenga, excesivamente dual (o excesivamente polarizada desde el punto de vista urbanístico y social) y manifiestamente mejorable. Y ni pasan cosas increíbles (o sí, según se mire) ni es una ciudad de otro mundo. Mucho trabajo por hacer es lo que hay y dejaremos para otro día el detalle. Menos sacar pecho y presumir de incultura y más modestia y creatividad. Y ustedes, sufridos conciudadanos, inmunícense, aviven el seso y despierten, como decía el poeta, y recuerden aquello de que las únicas masas que importan son las cerebrales. Y, mientras tanto, practiquen la risoterapia y vean en la tele el magnífico programa de ¡Qué vida más triste! en el que Borja, el protagonista, ha puesto a Basauri en el mapa sin tantas alharacas ni dispendios.

(Publicado en el Diario El País, 13 de abril de 2010)

Modificado por última vez en Martes, 13 Abril 2010 11:35
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