Lunes, 05 Julio 2010 09:54

De loros y chocolate

LLevaba  ya  mi neurona salmódica dándome unos días  la tabarra con aquello de si la épica se agota y la lírica no procede, ¿donde encontraré refugio?. Me costaba hacerle caso porque, muy a mi pesar, andaba yo últimamente bastante soliviantado por algunas menudencias y urgía la terapia de la letra escrita. Por prudencia, envié a mi neurona logística al almacén de reservas en el que un vistoso cartel ponía en guardia al visitante contra toda euforia: de victoria en victoria hasta la derrota final. De vuelta de la misión fui informado de la existencia de reservas , escasas pero suficientes, si al final me podía la tentación de aporrear el teclado.

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